Quiénes son los "ciudadanos palestinos de Israel" y por qué pueden tener la llave para desbancar a Netanyahu

Dos jóvenes árabes israelíes repartiendo folletos electorales.
Pie de foto, En Nazaret, los estudiantes reparten folletos en los que se anima a los árabes-israelíes a votar en las próximas elecciones generales.
    • Autor, Yolande Knell
    • Título del autor, Corresponsal de la BBC en Medio Oriente
    • Informa desde, Nazaret
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 8 min

En hora punta, en Nazaret, la ciudad de mayoría árabe más grande de Israel, los estudiantes reparten folletos al borde de la carretera instando a los automovilistas a votar en las reñidas elecciones generales de la próxima semana. Las encuestas indican que los partidos árabes podrían jugar un rol clave en la toma del poder.

El descontento ha sido un factor determinante en el pasado para la baja participación electoral de los árabes israelíes, los cuales representan aproximadamente una quinta parte de la población y a menudo se autodenominan ciudadanos palestinos de Israel.

Sin embargo, en estas elecciones existe una fuerte deseo de derrotar a la coalición más de derechas de la historia del país: una alianza entre el veterano primer ministro Benjamin Netanyahu y partidos de extrema derecha y ultraortodoxos.

"Considero que es nuestro deber expulsar a este gobierno extremista, que nos trata como ciudadanos de segunda clase", afirma Arkan Badran, de 23 años, quien se encuentra con los estudiantes repartiendo folletos.

"Hago un llamado a todos los jóvenes a votar por las listas árabes, que nos representan, porque este es nuestro futuro", agrega.

La mayoría de las encuestas indican que ni Netanyahu y sus socios ni el opositor "Bloque del Cambio", liderado por el exgeneral de centroderecha Gadi Eisenkot, tienen un camino claro hacia la mayoría parlamentaria.

Si tienen razón, después de las elecciones, los partidos anti-Netanyahu que quieran formar una coalición de gobierno tendrán que retractarse de sus promesas de no trabajar con el primer ministro o llegar a un acuerdo con las listas de mayoría árabe.

Un punto de fricción importante es que Eisenkot ha descartado hasta ahora formar un gobierno con partidos árabes, al considerar que no comparten los mismos valores.

La política y la sociedad de Israel se han visto transformadas tras el brutal e inaudito ataque liderado por Hamás contra el país el 7 de octubre de 2023, y la posterior guerra en Gaza.

Hoy existe una creciente desconfianza y hostilidad hacia la minoría árabe del país.

Suha Salman Mousa, directora ejecutiva del Centro Mossawa
Pie de foto, Salman Mousa acusa a los ministros de "discriminación sistemática e incitación" contra los árabes israelíes.

Hartos de la discriminación

Saltar Anuncio app y continuar leyendo
Imagen de un teléfono celular con la nueva app de BBC Mundo
Tenemos una nueva app

Todas las noticias que necesitas están en BBC World Service

Descárgala aquí

Fin de Anuncio app

"Después del 7 de octubre, nos trataron como enemigos de este país", afirma Suha Salman Mousa, del Centro Mossawa en Nazaret, que defiende la igualdad de derechos para los ciudadanos árabes.

"Se redujo drásticamente la libertad de expresión. Hubo detenciones masivas y despidos masivos por publicar algo en redes sociales o manifestarse en contra de la guerra en Gaza", apunta.

Mousa acusa a los ministros de "discriminación sistemática e incitación" contra los árabes israelíes.

Por su parte, organizaciones de la sociedad civil afirman que se han recortado desproporcionadamente los presupuestos destinados a las comunidades árabes.

El gobierno sostiene que los recortes son necesarios para financiar el gasto en defensa y seguridad en tiempos de guerra.

También se han producido campañas politizadas contra médicos árabes que trabajan en hospitales israelíes y ataques racistas contra conductores de autobús árabes por parte de israelíes judíos.

Algunas campañas electorales han intentado sacar provecho de la profundización de las divisiones sociales.

El político de extrema derecha y ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, ha prometido "judaizar" partes de las regiones septentrionales de Galilea y meridionales del Néguev, donde reside la mayor parte de la población árabe, comparando esta iniciativa con la expansión de los asentamientos en la Cisjordania ocupada.

Una valla publicitaria en Nazaret insta a los árabes israelíes a votar por partidos que se unan a un gobierno de coalición.
Pie de foto, Todos los principales partidos judíos, excepto uno, han descartado formar un gobierno de coalición con partidos árabes.

La mayoría de los árabes israelíes son descendientes de palestinos que permanecieron en lo que hoy es Israel durante la guerra que se desarrolló tras la creación del Estado en 1948, cuando cientos de miles fueron expulsados o huyeron de sus hogares.

El actual gobierno israelí suele presentarlos como una amenaza para la identidad judía del Estado. Recientemente, el primer ministro afirmó que sus rivales planean aliarse con los árabes y formar un "gobierno peligroso".

Para reforzar este argumento, su campaña ha colocado vallas publicitarias, incluida una en un cruce de carreteras situado en la entrada principal de Nazaret.

En ellas se sugiere una elección entre: "La derecha o Palestina", con imágenes de las principales figuras de la oposición —incluidos políticos de derechas— representadas como defensores de lo segundo y no de lo primero.

La campaña de Netanyahu también ha utilizado videos generados por inteligencia artificial para mostrar a sus oponentes abrazando a líderes árabes.

Mohammed Magdali sostiene un micrófono.
Pie de foto, El presentador de Radio Nas Mohammed Magadli apunta que Netanyahu está intentando deslegitimar a los partidos árabes.

Las opciones

En Radio Nas, una popular emisora en árabe de Nazaret, me reúno con el presentador de noticias Mohammed Magadli, que también es analista del Canal 12 de Israel.

Su padre, Raleb Magadli, fue el primer ministro musulmán de Israel entre 2007 y 2009, representando al Partido Laborista.

Le pregunto al joven Magadli qué opina de que los líderes del Bloque del Cambio se nieguen a unir fuerzas con los partidos árabes.

"En resumen, es racismo. Pero si intentamos explicar el porqué, es por los intereses políticos de Benjamin Netanyahu", considera.

"Constantemente intenta socavar la legitimidad de los partidos árabes, simplemente por ser árabes, por ser palestinos. Esto está afectando a la mayoría de los partidos judíos en Israel", explica.

Las encuestas de esta semana sugieren que tanto el bloque de Eisenkot como el bloque nacionalista religioso de Netanyahu podrían obtener cada uno alrededor de 50 escaños de los 120 que componen el Parlamento israelí, mientras que entre 13 y 14 escaños podrían ir a parar a grupos de mayoría árabe.

La Lista Árabe Conjunta -una coalición formada por Hadash, Balad y Taal- y la Lista Árabe Unida, un partido islamista más pequeño encabezado por el político Mansour Abbas, se perfilan como los receptores de esos escaños.

El diputado árabe israelí Mansour Abbas, líder de la Lista Árabe Unida, o Raam
Pie de foto, El líder de la Lista Árabe Unida, Mansour Abbas, quiere que los partidos árabes alcancen una "posición de influencia".

Si bien el partido de Abbas se creó originalmente como parte del Movimiento Islámico en Israel —que tiene valores socialmente conservadores—, él se ha dado a conocer por aliarse con socios judíos.

Prioriza la solución de los problemas de los árabes israelíes y habla relativamente poco sobre los palestinos de Cisjordania y de Gaza.

Abbas ya ha probado el poder. En 2021, se convirtió en ministro de un gobierno israelí anterior, de corta duración, liderado por Naftali Bennett, ahora miembro de derecha del bloque de Eisenkot.

Para estas elecciones, ha dado el paso inesperado de otorgar el segundo puesto en su lista a Yoav Segalovitz, un exagente de policía judío y diputado centrista.

Abbas cree que Eisenkot y otros estarán más abiertos a una alianza con su partido después de las elecciones e insiste en que quiere formar parte del próximo gobierno.

"Hemos llegado a la conclusión de que la representación parlamentaria no basta para servir a la sociedad árabe. Decidimos asumir la responsabilidad, formar parte de la solución a nuestros problemas y ofrecer esperanza tanto a árabes como a judíos", expresa.

"Por eso, nuestro enfoque ha estado impulsado por el deseo de alcanzar una posición de influencia, no meramente de representación", explica.

Una mujer se sienta cerca de una pancarta de campaña electoral con los líderes de la Lista Conjunta, en Nazaret, Israel (10 de octubre de 2026).
Pie de foto, La Lista Conjunta habla de proporcionar una "red de seguridad" electoral a quienes podrían reemplazar al gobierno de Netanyahu.

Las prioridades

Mientras tanto, la Lista Conjunta, integrada por partidos laicos que abogan por la igualdad de derechos para los árabes israelíes, el fin de la ocupación militar israelí de los territorios palestinos y una solución de dos estados para el conflicto israelí-palestino, pretende ejercer una posición de influencia dentro de la oposición.

Se habla de proporcionar una "red de seguridad" electoral a quienes podrían reemplazar al gobierno de Netanyahu, a cambio de apoyo en políticas importantes.

Uno de los principales problemas en estas elecciones para los árabes israelíes es la rampante delincuencia organizada.

En septiembre, una encuesta realizada por el centro de estudios Israel Democracy Institute reveló que este era el factor más importante para el 53,5% de los ciudadanos árabes a la hora de decidir a qué partido votar.

Según Abraham Initiatives, una organización judeoárabe que promueve la coexistencia, el año pasado los homicidios dentro de la comunidad alcanzaron la cifra récord de 252, aproximadamente cinco veces más que el número de homicidios de israelíes judíos.

Mujeres árabes israelíes sentadas en un banco en el paseo marítimo de Jaffa.
Pie de foto, Los árabes israelíes acusan al gobierno de inacción ante el problema de la delincuencia organizada.

En Jaffa, un barrio mixto árabe-judío que ahora está unido a Tel Aviv, Ziad Samouni me muestra el lugar donde su hijo, Hussein, murió a tiros a manos de dos hombres armados en una motocicleta cerca de su casa en noviembre del año pasado.

No se han realizado arrestos en su caso. Ante el bajo porcentaje de casos resueltos, los árabes israelíes acusan al gobierno de inacción.

"Parece que les interesa asegurarse de que lleguemos a una situación en la que el criminal nunca sea capturado, permitiendo que los árabes sigan matándose entre sí", dice Samouni, quien ahora forma parte de un grupo de apoyo, Familias israelíes-palestinas en duelo por la paz.

La policía israelí informó a la BBC que su investigación sobre la muerte de Hussein sigue activa, y añadió que se toma "todos los casos de violencia y delincuencia con la máxima seriedad".

"Como padre que ha perdido a un hijo, por supuesto que quiero que termine este derramamiento de sangre", dice Samouni.

"Ojalá todos los ciudadanos árabes que creen que es necesario un cambio comprendan que este es el momento de ir a votar", subraya.

Ziad Samouni (C) con su hijo Hussein (segundo por la izquierda) y cuatro niños.
Pie de foto, El hijo de Ziad Samouni, Hussein (segundo por la izquierda), murió a tiros el pasado noviembre, pero no se han producido detenciones.

Este mes, el Tribunal Supremo de Israel anuló una decisión del Comité Electoral Central que descalificaba a la Lista Árabe Unida y a la Lista Conjunta, así como a dos de sus miembros.

El comité, dominado por la coalición gobernante, argumentó que habían infringido una ley que prohíbe la candidatura de quienes niegan la existencia de Israel como Estado judío. Los partidos y sus representantes lo negaron rotundamente.

A pocos días de las elecciones, en Nazaret, algunos automovilistas exhiben banderas de su partido preferido en sus autos.

Hay mucho en juego en estas elecciones: los ciudadanos árabes aún podrían decidir quién ostenta el poder en Israel, y también ven esta votación como clave para su propio futuro en el país.

Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.